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Lobos aullando en la pradera

No pude atravesar la selva, hacia la pradera
y me quedé encerrado en una cueva
llena de hombres con traje gris
y calendarios eléctricos en las carteras
oigo por las noches los aullidos de los lobos
vaticinando que el final de la era se acerca
no caigo en la desesperación, solamente
porque no tengo escalera para subir hasta ella
araño las paredes con mis uñas, queriendo
romper algún día un hueco y colarme
escapar a otra galaxia, a las lejanas praderas
y cabalgar el aire en un caballo de plata y seda

hombres grises, disfrazados de colores
salen de caza rompiendo los parabrisas
y atrapan con sus bolígrafos de tinta azul
mujeres y hombres sanos, soñadores de islas
a la vez que el mundo se ensancha
las miradas se van estrechando
dedos manchados de sangre y azufre
llantos y dientes arrancados de cuajo
no pude escapar de la torre en lo alto
y vi a los tahúres comandar ejércitos
engañando a la opinión pública
falseando la guerra omitiendo datos

el sol se ha roto y la luna no ha nacido aún
el aire es violeta y el agua marrón-fucsia
la gente fue engañada, alguien dijo
que teníamos que esperar la señal, que no llega
los problemas del mundo son minucias
en comparación con las del tío de al lado
y a su vez son inexistentes comparados
con los que sufre el “yo”, silencio y callado
creo que una vez rendidos, sólo queda
otorgar los pocos bienes gananciales
entregaré la corona y el cetro
y abriré un estanco por los arrabales

ya llegará pronto, el tiempo de los lobos
los humanos nos esconderemos en los árboles
los senderos estarán llenos de gente vendiendo
cosas inútiles, no pierdas tiempo explicándoles
los guerreros de las tribus del río
atravesarán armados esta tierra
mientras cae la fría lluvia al suelo
cazando serpientes y recolectando hiedra
las praderas esperan a que el colectivo avance
mientras entonamos canciones tristes
viejas baladas aburridas
mil veces oídas, la gente aplaude
que se repita la misma historia siempre

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Pensamiento en plata

te miro a través del cañón
de mi fusil
apunto a tu pelo
más tarde apuntaré a tu cabeza
y a tus labios
durante un instante, aparto la vista del visor
y te observo, durante un instante
pienso en lo que tengo delante
lo miro, lo saboreo por unos momentos
aprieto el disparador
te quedas quieta, como muerta
rayos invisibles atrapan las huellas
de cada una de tus microcélulas
como Medusa atrapó a los Argonautas con su mirada
y, sin que sirva de precedente
eres prisionera del Ejército de Liberación de la Luz

click, click

ya no estás aquí, ahora serás recuerdo
no debí haberte disparado
porque cada disparo te mata un poco
y te va haciendo un poco más mía
en los archivos de mi memoria

la luz te robó el alma
en la oscuridad, la luz te la devolverá

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Canción del vagabundo

He sido un vagabundo,
durante siete largos años,
he gastado mi dinero,
en cerveza y ron baratos,
busco un lugar
que me sirva de cama,
si el amor no me mató,
no creo que el ron lo haga,

voy a cualquier bar
y me siento en la barra,
las mujeres no me siguen
y nadie me acompaña,
que dios las bendiga,
ojalá estuvieran en mis brazos,
su aliento es dulce,
como sabe un buen trago,

comeré cuando tenga hambre,
beberé si estoy sediento,
dinero cuando necesite algo,
religión cuando esté muerto,
el mundo entero vale
lo que vale una botella,
si la botella está vacía,
entonces no vale la pena.

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El vómito

Ha pasado de todo, al final las tortugas se fueron volando por el océano
pacífico, a buscar a Nemo.
Y he tenido que hacerlo.
He saltado sobre los muros de un millón de casas.
He cantado subido a los tejados de cientos de azoteas.
He estado solo, y también acompañado.
He cabalgado largas noches con toda la paciencia del mundo, como cabalgan los muertos en el reino de los muertos.
Con cansancio. Pero sin pena y también sin alegría.
He subido a los camiones de reparto.
Los he vaciado.
He visto camiones de bebidas enteras.
Camiones de productos de limpieza.
Camiones de piezas mecánicas.
Camiones de ordenadores.
Camiones de coches de segunda mano.
Camiones de ropa manufacturada en la tienda de chinos de debajo de tu casa.
Camiones de comida envenenada.
Camiones de coches de tercera mano.
Camiones de coches de miles de manos.
Camiones de camiones.
Camiones vacíos.
Camiones con remolques.
Camiones sin camioneros.
He visto a las diosas del ébano, las de los rubíes, las del oro amarillo de las limas y de los limones.
Me ofrecí en sacrificio varias veces, pero mi alma no es lo bastante pecadora para ellas.
Las he visto danzar bailes prohibitivos. Amamantar a sus hijos.
Las he visto colgadas del brazo de Baco.
Las he visto llorar y las he visto reírse en la cara de otros que quisieron ofrecerse en sacrificio por ellas.
He visto el martillo del hombre aplastando a los insectos y las cucarachas de la ciudad, refugiándose en sus alcantarillas.
He visto sombras en las habitaciones iluminadas.
He visto la luz en medio de la noche.
He visto trenes que van, trenes que vienen, hasta trenes que suben y bajan y trenes que dejaron de ir hacia ningún lado, cansados y muertos.
He visto tantas sonrisas, que me da hasta ganas de llorar.
Y he escuchado tantos lamentos, que no podría evitar echarme a reír, aunque no quisiera.
Me gustaría destruir a todos aquellos que se creen débiles.
Me gustaría aniquilar a los que se creen superiores.
Me gustaría poderte proteger de todos los relámpagos en la Noche del Relámpago y del Huracán, pero no sé si mi orondo cuerpo aguantará.
Me gustaría decirte que no me das ninguna pena.
Me gustaría contigo viajar en moto hasta Rusia, hablando sin parar todo el viaje, parando solamente para comer y hacerlo en la cuneta. Contigo.
Me gustaría no causaros más problemas de los necesarios.
Me gustaría destrozar museos, y fundir coronas.
Pero no puedo, no puedo. No quiero hacer las cosas. No quiero hacer nada. No necesito nada. Nada.
El objeto A se desplazaba en línea horizontal sobre el eje establecido. Con una velocidad de trescientos metros por segundo.
En el preciso instante del universo en el que alguien lo dispuso así, un muro de cemento se interpuso entre el objeto A y las partículas de aire.
El choque fue cósmico.
Se vieron las estrellas desde Júpiter.
Aquella noche hubo fiesta en celebración del nacimiento de una nueva galaxia.
Quiero perderme algún día en los sueños de alguien. Sólo por curiosidad y ver si realmente soñamos en blanco y negro.
Quiero perderme en mi propia inconsciencia, no nadar en la de otros.
Quiero no ser yo. Yo soy el otro.
Quiero ser ese.
Quiero llegar a olvidar, a desandar lo andado. Quiero tomar vacaciones por una milésima de segundo, y que dure una eternidad.
Quiero echarme sobre grandes prados de hierba azul.
Quiero beberme todo el agua del universo.
Quiero beberme todo el universo.
Quiero no ser más veces los animales que no quise ser.
No quiero ser el león cobarde incapaz de dar un zarpazo.
No quiero ser el avestruz, que ocultará su cabeza solo Dios sabe por qué.
No quiero ser el miedo, sobrevolando
como un bombardero una ciudad vencida.
No quiero ser más el caballo, cabalgando a lomos del viento, y colándome en ventanas abiertas.
No quiero ser la muerte, fulminando las vidas con un solo roce de uno de sus dedos.
No quiero ser la avispa que pica para después morir.
No quiero ser tú.
No quiero ser lo que sea que esté ahí parado.

Ten cuidado con todo lo que te rodea, podría matarte.
Aléjate de las vías del tren.
Dios nos odia a todos.
Olvidémonos de quienes somos ahora por unos momentos.
Adultos.
Pensemos en qué nos hubiera gustado ser de pequeños.
Niños.
Empecemos a leer más las cosas escritas en las paredes.
Pintemos el silencio de ruidos y sonidos completamente espontáneos.
Plantemos los árboles del revés, aunque sea sólo para convencernos de que hay cosas que están bien hechas en el mundo.
No quiero subir a las torres altas de esta ciudad.
Las torres de hormigón fueron construidas sólo para albergar cárceles vivas.
Cárceles interactivas.
Cárceles de quita y pon.
De siete de la mañana a siete de la noche.
No quiero ver a los presos.
No quiero darles de comer.
Quiero irme con el joven león que huye de la manada.
Quiero escapar de los depredadores.
Y quiero beberme el universo. Entero.
Quiero hacerme fuerte, arrancarme la larga melena. Dejarme crecer las uñas.
Quiero arrancar a otro de su trono cuando todo lo dicho se cumpla.
Así lo hace el león.
Y cuando tenga mi propio reino. Buscaré mis respuestas a mis propias preguntas.
Esas preguntas que nadie sabe responder.
Esas preguntas que todo el mundo quiere hacer.
Esas preguntas que no tienen solución lógica, aparente o respuesta fácil.
Preguntas invisibles que vagan por el mundo desde su creación.
No malgastemos el tiempo, ya que es lo único de lo que no solemos andar sobrados.
La próxima vez haremos las cosas bien, desde el principio.
Pero.
¿Tenemos apalabrada una segunda vez?
¿Qué tal dentro de diez cinco años?
¿Mejor uno?
¿Seis meses?
¿Qué tal hoy?
¿Por qué no me acompañas al centro de la ciudad?
Te enseñaré las cosas que siempre quisiste ver, haremos lo que siempre te prohibieron hacer.
Bailaremos desnudos.
Nos bañaremos en las fuentes que sueltan cerveza y vino.
No habrá tregua, sin prisioneros.
Les veremos tocar los tambores al amanecer, los tambores de la revolución.
Y que soplen nuevos vientos de una vez.
Que cambie todo.
Que cambie aunque sea sólo un poquito.
Esta tierra tan baldía. Tan gastada.
No hay sitio para nadie más.
No hay muchas cosas más que hacer a parte de lo que he dicho.
No queda tiempo, y de eso no vamos sobrados.
Solamente nos quedan apenas unas cuantas pastillas de minutos y segundos.
Engullámoslas sin masticarlas.
Cojamos la interminable carretera y la suave manta.
Después llegaremos al fin del mundo.
Ahí quizás todo cobre un poco de sentido.
Correremos el riesgo de quedarnos mudos.
Pero nuestros espíritus y las almas de todos los que quedaron atrás hablarán por nosotros.
No podemos perder tiempo diciendo cosas que ya se han dicho tantas veces.
No podemos seguir tropezando cada semana en la misma piedra.
No podemos.

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algo intenso

es intenso
y es corto, como un capítulo de dibujos animados
es intenso
y es dañino, como unas cuatro últimas copas de más
es intenso
y es salvaje, como las bestias que vagan por las calles
es intenso
y está oscuro, como cuando se camina por la noche por el campo
es intenso
y es corto, como un destello en los ojos

es efímero, pero no hay que pensar en ello
es bonito, pero no saldrá barato
es hacer una apuesta muy grande cinco a uno, difícil
es gritar contra las paredes
lanzar piedras al viento
salpicar moscas con el agua del estanque

es algo que no sirve pero
¿a estas alturas de la película
nos vamos a preguntar eso?

es estúpido
como el primer amor de los jóvenes
es solitario

y me parece que voy a dejarlo ahora mismo

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algo de bukowski

sí sí

cuando Dios creó el amor no hizo un gran favor a casi nadie
cuando Dios creó a los perros no hizo ningún favor a los perros
cuando Dios creó las plantas no fue gran cosa
cuando Dios creó el odio nos brindó algo muy eficaz
cuando Dios me creó a mí me creó a mí
cuando Dios creó al mono estaba dormido
cuando Dios creó a la jirafa estaba borracho
cuando Dios creó los narcóticos estaba ciego
y cuando creó el suicidio estaba de bajón

cuando te creó tumbada en la cama
sabía lo que se hacía
estaba borracho y estaba ciego
y creó las montañas el mar y el fuego
al mismo tiempo

cometió algún que otro error
pero cuando te creó tumbada en la cama
se corrió encima de todo su Bendito Universo

Charles Bukowski (Arder en el agua y ahogarse en el fuego 1972-1973)

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cuando las calles echan el cierre

De vuelta a la gran ciudad
aquí las aves no vuelan
viajan a ras del suelo
               o incluso por debajo
los tontos no están en la plaza del pueblo haciendo tonterías
al contrario, están en las partes más altas de la ciudad
el trabajador que madruga no posee tierras para labrar
envejece cada día un poco más
a un ritmo mucho más acelerado
dándole, sin quererlo, el fruto de su trabajo a otro
sentado en un sillón, muchos pisos más arriba

aquí los viejos no cuentan historias o experiencias
deliran en sus mecedoras, abandonados del mundo
somos tantos que casi siempre se está solo
mucho ruido, que a veces se convierte en música
muchas veces la moneda de cambio no es el propio dinero
pocas veces una sonrisa encuentra diana

y encima la bebida es (demasiado) cara
pero por las noches en verano es un alivio
sentir que el viento no choca contra tanta gente
que el viento es libre para cabalgar entre las calles
no topa con peatones torpes, lentos y erráticos
el viento te golpea en el pelo, lo mueve y juega con él
esta noche se dormirá bien
los bares van desalojando sus últimos huéspedes
sombras solitarias en formación de a dos que caminan calle arriba
algún coche se desliza acompañado sólo por el ruido sordo de su motor
parejas de desconocidos hacen el amor empapados en sudor en un primero
esta noche se dormirá muy bien
mañana será otra mañana
bien parecida o bien distinta de la de hoy
algunos irán al trabajo
otros seguirán haciendo el amor
algunos apostarán a los caballos
otros se rendirán de desilusión
algunos cargarán con grandes pesos
otros serán detenidos por posesión
algunos bailarán por la noche
otros se reirán en un salón
yo seguiré sentado, con el viento en la cara
escribiendo sin mucha vida
oyendo, eso seguro, una vieja y buena canción