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Pero antes, un pequeño paso hacia atrás

Cuerpo y mente van acostumbrándose a vivir este forzado recogimiento. Básicamente, la obra del día a día cambia escenario, pero no libreto.
Hace años, pensaba en la vista que se me ofrecía desde la ventana de mi antigua habitación. Hoy, aunque haya cambiado el paisaje que se me ofrece, sigo disfrutando el mirar a través de mi ventana.
Veo la calle de la parte de atrás del edificio. Un hueco entre la casa vecina y un solar. Único testigo de que aquí, una vez, hubo vida. Recuerdos de vidas. Días, semanas, meses y años.
Aquella época, cuando pensábamos que las palabras podrían cambiar el mundo.

Veo una fotografía que me resulta familiar. Postes de la luz con su horrible aura anaranjada, unidos por unos cables negros. Siete cubos de basura alineados contra la acera. Encima del tercero de ellos empezando a contar por la derecha, una bolsa que alguien dejó allí.

Veo un gato que aparece por la izquierda. Atraviesa el hueco del solar hacia la derecha. Y entra en un salón. Hace mucho frío y muchos años, pero los niños juegan sentados en el cálido suelo a una consola de videojuegos. Los pitidos estridentes parecen dibujar a veces melodías. Las luces que emanan del televisor de tubo tatúan sus rostros con distintos colores. El gato se roza por sus espaldas y los niños ríen. Arriba en el ático, el vecino toca su piano. Códigos de barras musicales componen, ahora sí, una melodía tranquilizadora.

Desde mi ventana, veo las casas de los vecinos de enfrente. Niños jugando con las cuerdas de tender. Vecinas tendiendo la ropa y que la recogen una vez seca. Un niño saca un escobón y se pone a limpiar las cuerdas de la ropa para que mueran las arañas.

Un poco más arriba se alza un montículo. Y coronando ese montículo, una casa vigila el antiguo Cerro Belmonte. Hace tan solo meses, años o décadas jugaban niños dentro de ese hogar, que también fue a su vez un solar. Donde también un gato apareció caminando por la izquierda.

Pero hay que pensar, que parece que esta vez, todo saldrá bien. Pese a lo extraño.

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