Son ilusiones

A veces en tierra de nadie. Suele ocurrir, vuelves a casa y las cosas no son como las recordabas en tu memoria. Y surge el cisma. Optar por el camino del espejo o el de la realidad. El espejo es mágico, nos lo enseñan desde niños. No nos hablaron de los peligros de intentar atravesarlo. Puedes terminar con el cuerpo destrozado y lleno de cortes por los cristales. Los peligros de la realidad, los conocemos de sobra.

Gran parte de los problemas con la realidad los tiene la memoria. Funciona al revés de cómo pensamos. Es ella la que nos posee. Nos dice qué recordar y cómo recordarlo. Y últimamente nos habíamos acostumbrado a ganar siempre. De ahí a la indignación, al pataleo y a las denuncias ante la Fiscalía, va un solo tweet. Curiosamente, a la memoria se la puede combatir con un espejo. Pero no hace falta romper nada. Simplemente mirar a la persona que aparece reflejada, y sacarle los defectos que la memoria nos oculta.

Titánico el gasto de energía, y el esfuerzo resulta demoledor. Reconozcamos que es más fácil otras cosas. Por ejemplo, tumbarse bajo el sol y descansar que caminar sobre arenas movedizas. Mejor buscar sintonías. Personas con las que compartimos vínculos e hilos invisibles y no nos recuerdan constantemente lo feos, fascistas y perroflautas que podemos ser a veces.

Enciendo la televisión, escucho a tertulianos en la radio, leo las principales cabeceras de prensa de este país, y no me representan. Por otro lado, internet, la democratización de la cultura y de la información, me dice que no le represento. Demasiado joven para las cosas importantes, demasiado viejo para youtuber.

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