Tarde de domingo

Regresar herido de la batalla
revisitar el pasado volviendo
la misma piedra en el mismo sitio
el mismo árbol, la misma casa
el mismo camino

Después de dar cancha en las trincheras,
solo el amargo sabor
de la derrota en una guerra
no declarada

Y volver por el mismo camino
siempre la misma dirección
aquello que se conoce
y resulta familiar
se arrastra y la mirada al suelo
Odiseo vuelve al hogar
(no está seguro de encontrarse allí a Penélope)

El viento despierta
grita y aúlla con fuerza
sacudiéndonos violentamente
“Regresad, sabed que mi poder
no tiene límites
pues se alimenta de una fuente
que nunca seréis capaces
de alcanzar”

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