Y de repente

Una vez, soñaba
que una mano gris y moribunda
te tocaba
y de repente,
una sacudida me golpeaba en mi conciencia
y tu carne se volvía oscura
como una fotografía
que empieza a arder
echada al fuego

Y de repente, desperté
y la oscuridad,
había echado raíces
allá donde mis ojos
dirigieran su mirada

Y de repente, volví la mirada
en el sueño
y ya aparecías tan lejos de mí
que mi mano no volvería a tocarte,
lo sabía

entonces, el sueño acabó

No era más que la alergia
que asfixiaba unas gastadas
vias respiratorias

En la oscuridad de la noche
poco antes de que empezara la madrugada
desperté
y de repente, dije
“más vino,
por favor”

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