Esta vieja

Ah, esta vieja ciudad
no nos ha abandonado
seguía aquí, con nosotros
y conmigo, esperándome

Desde las largas avenidas oscuras e infinitas
de ciudad universitaria
hasta la esquina de fuencarral con sagasta,
los venerables callejones de duque de liria
y los paseos pirinéicos a la verita de la dehesa

Ha estado ahí todos estos (tantos) años
guardando el caldo en las botellas
de las tascas secretas de los templos de los gatos
zambulléndose en las sucias aguas del manzanares

Ah, nuestra vieja ciudad
(mi vieja ciudad)

Cómo es atravesarte como una flecha tu corazón,
como correr y correr sin motivo aparante
sin razón
por una gran pendiente verde, cuesta abajo

Tus brazos acariciándome el pelo
y yo queriendo llegar más, más, más
y más adentro

Ah, me alegra saber de ti
después de tantos años
y saber que nunca nos olvidamos
y nos debemos esa lata de cerveza a medias
por bravo murillo o en el backstage
entre goiri y topete
¿a ti qué tal te fue? ¿conociste a muchas gentes?
seguro que aunque te besaran
nunca consiguieron descifrar tus secretos
(nadie lo consigue)
igual que no se puede comprender
por qué resulta tan especial
mirar hacia dentro de ti,
y no hacia fuera
desde el viaducto de bailén

Ah, cómo anda esta ciudad vieja
unos vinieron
otros se quedaron
y algunos se largaron
buscando la estrella errante
las almas de don quijote
el espíritu del eterno vagabundo
olvidando tus recuerdos
y tus manos jamás volvieron a tocar sus rostros

Que tampoco fui siempre un santo
uno lo empieza a comprender más tarde
cuando me miras desde los ojos del verano
me ahogas con los vapores del alcohol de absenta y whisky
sentados en alguna terraza pija de por ahí
y no puedo aguantarme más y,
rendido
confieso

Dormí en las camas de otras
y caminé de la mano de otras
¡fueron todas como tú y a la vez todas tan distintas!
tú, siempre revoloteando en mi cabeza
sí, es cierto
me abracé a otros aromas
dormí con aquellos otros vinos dulces
y guardaré para mí y mis secuaces
las noches acurrucado bajo una toalla
ardiendo de frío
a las orillas del mar, lejos de ti

Ah, pero entiéndeme tú
que siempre fuiste tan sabia
y no por vieja, ni canalla
que también
pude encontrar la Palabra
y seguir las migajas de la Verdad
en la pluma de aquellos otros ilustres
antiguos amantes tuyos
de gómez de la serna
a díaz-cañabate
paseando de la mano con césar llera
y chupando sus chupachups por el madrid de los austrias

Humillado ante la taberna de antonio sánchez
admito
que salí con unos pocos talentos en los bolsillos
y a ti vuelvo arrodillado, ahora
a pedirte otros pocos más

2 comentarios en “Esta vieja

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