La verdad

Comienzas a leer. Las primeras palabras arrancan con fuerza, como queriendo llamar tu atención. Y lo consiguen. Caramba, piensas, este tipo parece saber realmente de lo que habla. O en vez de caramba un vaya o un coño. Lo que sea. El caso es que cuando llevas leídas y asimiladas las primeras cincuenta palabras, tus primeras impresiones se convierten en una certeza concreta. Algo tangible que podrías tocar, empaquetar o enlatar y vender por algún puñado de euros. Eres idiota, te dice. No tienes ni la más remota idea de qué está ocurriendo, yo sí. Las cosas que crees que son verdad, no son verdad. Es una gran mentira que te han colado. No es que nada sea lo que parece, es que nada es. Tu vida, tu familia, tu supuesta educación. No es nada. No sabes nada. Eres idiota, pero no es culpa tuya. No sabes nada, pero no porque tú lo hayas elegido. Es que simplemente te han ido modelando desde el primer día de tu vida para ser así. Y ahora te pones a leer y resulta que no sabes nada. Pero tranquilo. Yo sí sé, y aquí estoy para iluminarte en tu paseo por este valle de lágrimas. Porque todo esto va en serio eh.

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