Archivos mensuales: marzo 2014

Leer es una mierda

El día amanece, suena el despertador. Hay que dejar la comodidad de las sábanas, ese nido calentito a donde normalmente solemos acudir con los deberes biológicos y fisiológicos hechos -comer/beber y pese alguna visita a medianoche al cuarto de baño, la excreción de la materia inservible del interior de nuestros cuerpos-. El sexo, bien, gracias. Nos vestimos, procuramos asearnos un poco, algo ligero de desayuno y a cumplir con nuestros otros muchos deberes de la vida. Los laborales quien pueda en estos tiempos difíciles. Y los sociales, lleva este papel firmado al punto A, preséntate con esto otro en el punto B, visita a tus amigos o parientes en C, etc.

Antes de que volvamos al punto inicial en el que comenzamos tan agradablemente nuestro día habremos hecho unas cuantas cosas por el camino. Pero seguramente nos quede todavía algo más por hacer. Vamos con el salón y dejamos para mañana el cuarto de baño. Tenemos que hacerlo, la mayoría de las veces no podremos elegir. Una ducha para dejar nuestras máquinas listas y engrasadas para el día siguiente, que se presenta más duro que éste. Con algo de suerte habremos jugado bien nuestras cartas y la balanza de la vida se pondrá de nuestro lado al acabar la jornada. Nuestras cuentas corrientes habrán engordado unos pocos céntimos y, lo más importante, nos encontraremos con algunos minutos -horas en el caso de aquellos que realmente han sabido jugar bien- en nuestros bolsillos.

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Conversé con el fantasma del Fuego

Conversé con el fantasma del Fuego
refugiado en la oscuridad de las profundidades de la Tierra
Me habló del espíritu de la Luna, de la princesa
y del Agua y del Fuego
El rugido de una criatura de antes de cualquier tiempo
resonaba por toda la caverna
Probablemente es el Dragón, dijo el Fuego
No debería temblar, sería casi imposible que nos encontrara
en donde fuera que nos encontrásemos
Pero yo temía por mi salud física y mental
de haberlas tenido habría ofrecido cien vidas mías
por encontrarme sano y salvo al lado de la princesa

Pero ahora estaba solo hablando con el fantasma del Fuego
y me dijo que la Luna había fijado su enorme ojo sobre mí
Dijo que me espiaba siempre que podía, con anhelo
odiando en secreto y con rencor a las otras
Ellas que habían enredado sus piernas, sus dedos, sus vidas entre mi pelo
eran sin saberlo objetivo de los oscuros planes de la Luna
Pero yo había dejado de soñar con la Luna hacía tiempo y con las otras
con las otras, aunque siempre quedaran restos de rocío en las ventanas
El fantasma del Fuego se reía de mis dudas
El fantasma del Agua se presentó ante mí
Y donde yo guardaba mi miedo, el Agua puso vida

En el laberinto de espejos

Cuando la noche va muriendo poco a poco
entreabre levemente tu mirada
asomada a ese pequeño brote que se asoma
a esa tímida telaraña que ya aparece
a esa luz muda que nunca se atreve
al invisible rumor que se escucha
casi sin oírse

Cuando la noche, ya herida de muerte
pero la luz de Lázaro no se ha levantado
cuando los caballeros de metal negro
no cabalgan todavía por los senderos ignorados

Coge tus armas, sal afuera del calor
Que las batallas de mil titanes
aún están por librarse

El camino de la Tierra hasta los cielos
queda tan sólo a un solo tiro de piedra

Coge tus armas, tus palabras, tus deseos, tus besos
Asómate, ahora, poco a poco, a tu tierra

Que mil batallas se hayan luchado
no evita que queden otras tantas
afuera, por lucharse