Archivos mensuales: Septiembre 2013

Sobre los nortes perdidos

Mira más allá, mucho más lejos que cualquier posible mañana. Mucho más lejos que cualquier posible pensamiento o idea. Más allá de cualquier realidad mínimamente soñada o imaginada. En las profundidades de cada uno de nosotros, perdido entre las ramas del denso y oscuro bosque de nuestros corazones se encuentra, como un anillo olvidado en el fondo de un cajón, el norte perdido.

El norte perdido difícil de hallar. Cambiante de forma. Invisible en ocasiones. El norte perdido esta ahí, pero es muy difícil de encontrar. El norte perdido puede estar en el sur, en el este o en el lejano oeste, donde aúllan los coyotes en las noches de verano.

Durante toda una vida puede permanecer así, escondido. Como si no quisiera ser encontrado. Es en esas vidas perdidas, ahogadas en el inmenso océano de la locura, en las que el norte estará perdido por siempre irremediablemente. Fácil es caminar por la vida ignorando su existencia. En otras vidas, en cambio, es la búsqueda constante de ese norte, porque no hay otra salida posible, la rueda que hace girar nuestros mundos.

Y hay quienes buscan entre sus días pasados, dónde fue que se perdiera su norte.
Y quienes apuntan al norte a través de la mirilla de su fusil.
Y quienes lo buscan al final de la línea del polvo de estrellas, esparcido por las superficies cristalinas del Universo.
Y quienes van buscándolo escondido entre las notas discordantes de las cuerdas de la guitarra.
Y quienes miran fijamente a la calavera, y lo buscan en la oscuridad que ocultan sus cuencas vacías.
Y quienes tatúan en su piel la misma rosa de los vientos, para no saber en qué dirección buscar.
Y quienes lo buscan mirando hacia el sur.
Y quienes naufragan buscándolo entre los secretos del fondo de una botella.
Y quienes lo buscan escondido entre un nombre de mujer.
Y quienes de tanto buscar y apretar los dientes, tienen sus palabras el aroma de la muerte.
Y quienes le preguntan a su papá y a su mamá por su norte, y éstos responden con un billete de primera clase para atravesar los océanos de la locura, a bordo del Titanic.
Y quienes cada noche recorren la ciudad de arriba a abajo buscando los nortes de otras personas.

Y hay incluso quienes lo buscan durante toda una vida y, justo en el último momento de su largo día, creen descubrirlo asomándose entre las nubes negras y los relámpagos lejanos que preceden a la noche de tormenta y café negro.

Mar negro

No tengo más letras que escribir
todas han sido cantadas ya
todas las noches son lo mismo
siempre parece que empiezan por el final

y delante de este mar negro pienso
en planetas que flotan por aquí encima
y en los fantasmas que me asustan
y no quiero morirme en este mar

veneno de silencio eterno amenaza
engullendo esos planetas y estrellas
y delante de este mar negro pienso
yo no quiero morir ahogado en este mar

de las flores negras de la noche
ahogo mis pensamientos en el agua
y la estrella blanca aparece y la persigo
y aunque corra y corra jamás logro alcanzarla

los días son mis noches reflejadas
la mañana con aire de silencio llega
anochece tan deprisa y yo no quiero
perder la cabeza sin hilo al que agarrar

no tengo más letras que escribir
todas han sido cantadas ya
todas las noches son lo mismo
siempre parece que empiezan por el final