Tú que apagas nuestro fuego

El que apaga el fuego que nace
del roce de la piel de dos amantes
y aparta del trono a los reyes de la ciudad
y de los bosques por igual

el hermano con quien todo hombre nace
vive y muere a la vez
mientras camina, corre
y tropieza por entre sus días

el que nos observa a cada instante
viéndonos jugar entre nosotros
y decide, celoso, jugar con nosotros
sin poder ser visto u oído jamás

la fría guadaña que va recortando nuestras ramas
y cercena nuestra raíces ante nuestros ojos
nos desposee de nuestro ímpetu de jabato
y nos conjura al gris crujido de una hoja marchita

el que derriba montañas
o entierra continentes
viajando a todos los sitios a la vez
sin estar nunca en ningún lugar

maldito
tú que apagas nuestro fuego
mientras congelas nuestros días

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