cierras los ojos

cierras los ojos

y la ciudad comienza su extraño
y mágico viaje
hacia un mundo de sombras
las nubes son empujadas por el viento
por encima de tu cabeza, aunque no las ves
sientes cómo se te enredan en el pelo

el cielo es una mancha verde en tus sueños
y -por sorpresa- un ángel compasivo te sonríe
y siempre resulta tan familiar
los asesinos de hoy aparecen al lado de los colosos
y los gigantes de ayer, de una larga noche
que se remonta a más de diez mil años
y todo cabe en el filo
de la hoja de papel
bebes un vino azul que nunca se acaba
y hablas con los zorros y las serpientes
subido a un árbol elástico de tronco morado
que se dobla ante ti
mostrándote respeto y humildad

pero
te das cuenta
de que sigues
en tu habitación
y de que la luz del día
ya ha entrado
a través de las persianas
cuando
abres los ojos

los gigantes están ahí fuera
y todo lo demás, se quedó allí

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