Hechicera

Durante los últimos mil dieciséis años
la mujer de piel y pelo negros se asomaba cada mañana
desde lo alto de la pirámide de ladrillos azules
donde era observada por un cielo verde y morado

una falda, una corona hecha de madera de ébano
un collar con cuentas de hueso humano y animal
y los ojos del águila y la serpiente a cada mano
y contempla la cicatriz que la aguja del Tiempo
va dejando grabada sobre esta tierra

ciertas historias ocurren, pasarán y pasaron
rebanadas por la hoja de un cuchillo ensangrentado
a la luz de la Luna Nueva donde cae el cordero
así la Hechicera logró vislumbrar las almas
que caen por el abismo de la desesperanza

el ladrón y la reina bailando juntos
compartiendo vino de una misma copa
siendo atrapados por el extraño sortilegio
que transforma lo bello, en grotesco y lo simple, en baldío
la Hechicera tuvo que registrarlo todo
unas lágrimas invisibles aparecieron en su rostro
y el Tiempo en algún lugar, soltó una carcajada

en el final del día del Búho, el castillo fue derruido
un jinete logró escapar con la luz del alba como compañera
nunca volvió la vista atrás
en el camino del bosque se cruzó con la Hechicera
pero no la reconoció
ignora que jamás sería recordado

a la mañana siguiente en la ciudad se apagó una luz
mientras que otras se fueron encendiendo
la Hechicera vio a la bruja escribiendo en un papel
contando falsas historias que nunca fueron
y desatendiendo otras que realmente estaban pasando
el jinete había muerto
solo, en el bosque, como él quiso vivir, rodeado de nadie

la Hechicera desde lo alto pudo ver el mar
y más allá de él, el mar de las estrellas
criaturas fantásticas sobrevolando los continentes
antes de ser finalmente extinguidos por una pisada del tiempo
y devorar las gentes que aguardan su turno
puestos uno detrás de otro

con la resaca del vino, se despertó en una cama
muchos horas después, al comienzo de la tarde
el hombre con un poco de barba canosa le leyó su cuento
y ella, sintiéndose derrotada, besó su pluma una vez más
al recordar a aquel a quien amó

saliendo a la noche, fuera de la contaminación de la luz
bajaron por el camino oscuro rodeado de árboles huyendo de la ciudad
una débil luz les esperaba del otro lado de la oscuridad
era una caravana, en la noche del campo
príncipes y reyes gitanos bailaban alrededor de la hoguera

y ella lo ve todo venir, porque ya ha visto todo
y aunque los Ejércitos de banderas y Cruces creen ser sus dueños
no saben que ella solamente plantará batalla a un enemigo
aquel que lleva en la frente marcada, la aguja del Tiempo

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