Fuego en la boca

Tengo el fuego en la boca, y a parte de eso, no hay nada.
¿Y qué puedo hacer cuando lo único que tengo en mi mochila para enseñar a los demás es: nada?
¿Es mejor tener nada o no tener nada?
Anoche en el parque aprendí, que hasta las más pequeñas tristezas, son en verdad serias. Y que todas las alegrías, guardan un miedo y una amenaza de pequeña tristeza. Pero no hay que comerse demasiado la cabeza.

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