El río sabe

Siento que cada vez que miro al cielo del amanecer,
y veo las trazas de los aviones,
las agujas de las nubes en formación
con esa luz anticrepuscular entre el naranja,
el azul y el morado
la ciudad está tratando de decirme algo
y yo no la entiendo.

Un taxi me pasa por encima
salpico a un borracho que intentaba hacer
sus necesidades en la calle.
Una chica tropieza con la acera
y me da un beso en la boca,
aunque ella no lo sepa.
Quizás solamente sea una gota
que se desliza por las calles,
por los portales
por las avenidas
cuando la noche le roba luz al día
y el día hereda la oscuridad de la noche
silencioso,
cansado,
o a punto de secarme.
Quizás por eso
no entiendo a la ciudad

porque

mi madre era un río
y mi padre vino del mar.

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