otra vez

Otra vez,
de nuevo atrapado en la espesura
de este oscuro bosque,
que me resulta tan familiar.

Aquí, donde los reflejos
de un mundo real
no son más que
ecos de voces,
que vienen de lejos,
que resuenan entre las ramas,
que se oyen desde el otro lado
del túnel que atraviesa
estas montañas.

Las paredes
son los sombríos misterios
que han atrapado
todo cuanto quedaba de luz
del exterior.

El camino,
ya hace rato
que quedó escondido
bajo una alfombra de negro carbón,
y la vida, apenas
tiene cabida
entre las machacadas yemas
de mis dedos.

Y aún queda por delante
esta larga,
y muda e inquietante,
y aséptica y fría,
noche que
aunque el sol
ya se haya puesto
no ha comenzado,
todavía.

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