Archivos mensuales: noviembre 2011

Mientras el tiempo me mata

Apagamos la luz al salir
cerramos la puerta,
y pusimos candado. Cerrado.
Luego trabajo de bricolaje,
para que nadie jamás de los jamases
volviera nunca a:
cementoladrillo
cementoladrillo
cementroladillo
cementerioladrido
piedrasobrepiedra
cantorodadopuestodelante
y tiramos la llave al mar.
Regresamos por el camino
a través de la espesura verde
tormenta, agua y flashes y explosiones en el cielo
sin nada, despojados de cualquier abrigo
brazos cruzados apretados contra el pecho
pisando fango, tropezando con piedras
inevitables de evitar.
La torre queda atrás, casi no se ve,
pero los siento, aún los oigo en mi cabeza
miles de ellos, como demonios
son rojos, con colmillos, se ríen en mi cara
terminarán conmigo, yo lo sé. Y cuando lo hagan
sus orines regarán mi cráneo
y mis huesos hechos casi cenizas.
A mitad de regreso, algo
de pronto
imprevisto
Y solo.
Me
quedé.

En la ciudad, las luces espectrales me atraen
camino pisando el asfalto.
Entro y salgo por puertas y ventanas.
Subo y bajo y subo escalones.
Bebo y vomito el veneno negro.
Me tumbo en el suelo
hablo hasta con las alcantarillas.
Estoy solo, ¿qué?
al principio
no importante.
Cuando me aburre la habitación
la doy la vuelta, mientras espero,
mientras nada,
mientras pasan
mientras el tiempo me mata.

Campanas repican
pero no hay palomas blancas
ni dama de blanco
hay fuego y azufre
y si cierro los ojos
ahí están.
Nunca lo conseguiré
ellos son más y son más fuertes.
Nunca. Nunca.
Sus risas me introducen en la pesadilla
cuando me canso de estar despierto
en duermevela toda la mañana
y parte de la noche.
Les veo, ahí siguen. Me hacen gestos obscenos.
Me enseñan sus pollas y sus plomizos culos.
Cada sol y cada luna,
ya van para treinta pasados.
Oigo sus risas, pese a que
sí, creo que,
¿cerré la puerta del al salir?
cuando escapé junto con ella
¿lo hicimos?
debí asegurarme, ahora tarde. Demasiado.
Ella se fue, hazte a la idea.
Pero sin, no sé si podré volver.
Debería probar.
No rendirse.
Aunque te mueras.
Volveré, retiraré
canto rodado
pared
cadenas
cerrojo.
Y allí nos encontraremos.
Aún sigo.
Y con ella dentro de mí.

Una fuerte lluvia, por Carlos Boyero

publicado originalmente en El País, en esta misma fecha
http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/fuerte/lluvia/elpepirtv/20111120elpepirtv_4/Tes

A falta lamentablemente de ilusiones democráticas ni conciencia cívica, sin la paz que puede donar el creer en alguien de los que hoy compiten, sin poder enviar una rosa a ninguna Rosa, me consuelo con la voz de Leonard Cohen recordándome: “Me sentenciaron a 20 años de aburrimiento por intentar cambiar el sistema desde dentro. Ahora vengo a recompensarlos. Primero tomaremos Manhattan. Después Berlín”. No conquistaré nada, ni tuve la inútil osadía de querer cambiar algo indestructible de lo que formo parte, pero el que no se consuela es porque no quiere. Pero siempre he creído y ahora más en la venenosa certidumbre de Dylan, cuando todavía no existían los zarrapastrosos indignados del 15-M: “Porque algo está pasando aquí, aunque no sabes qué es. ¿No es así, Mister Jones?”.
En la noche del viernes paso por el restaurante de un amigo de toda la vida, alguien cuya generosidad y sabiduría no solo me alegró el cuerpo con sus viandas y sus vinos, sino también el alma, para regalarle el cofre de The wire. Está lleno. Dos bellezas eslavas y hombres que te recuerdan a la corte de Abramovich. El Vega Sicilia único les está esperando. Salgo a la calle y noto la cercanía de la soledad, ese temible asaltante nocturno. También tengo hambre. Me acerco a los restaurantes y bares de mi barrio que suelo frecuentar. Veo que todos están llenos. A la cama sin cenar. ¿Dónde está la crisis, quién la está pagando? Ellos, los de siempre, no. Yo tampoco.
Veo los carteles publicitarios en las marquesinas. Los vampiros pijos de Crepúsculo, nada que ver con el conde, ahora protagonizan Amanecer, ese eterno acto de afirmación. Me cuenta que ahora incluso follan, ya que se han casado. Rajoy también vende el amanecer. Hoy lloverá. Siempre Dylan: “Es fuerte, es fuerte, es muy fuerte la lluvia que va a caer”.