Archivos mensuales: octubre 2011

Un vistazo rápido al mañana

Tal y como están las cosas
seremos padres de inquietos e inseguros adolescentes
a los sesenta o setenta años
aunque, con algo de suerte y de ayuda
no nos llorarán hasta unos veinte años después

ellos crecerán -por tanto- sin figura autoritaria
luego, nadie les dirá nada
así que
la humanidad
dentro de algunas décadas
es posible que entre en un reset forzado

Visiones – Fotografías 2008-2011

Ya está disponible el libro de fotografía “Visiones”. En total son 31 imágenes en blanco y negro, realizadas con varias técnicas (digital/revelado químico, película de 35mm/6×6… etc). Se puede adquirir mediante la página web Blurb, haciendo click en este enlace:

http://www.blurb.com/bookstore/detail/2551264

donde además, se puede previsualizar online. Su precio es de unos 21€ en tapa blanda y 29€ en tapa dura con protector (+ gastos de envío, que a España son 6€).

El final (Desen-Canto II)

cuando la noche es
-más que noche- el final de todo,
el miedo es una red que cae encima de tu cabeza y de
tus hombros

cuando el paseo a la luz de las infernales farolas de la calle
como único testigo, es el anticipo de una existencia que
ya está comenzando a caducar, a perder hojas
-pero le volverán
a crecer, eso seguro-

todo pierde sentido, y la luna es más roja y parece que sangra
y los ángeles son seres oscuros con alma de demonios,
y no tiene sentido ni lógica las matemáticas,
la física o las leyes del Tiempo

todo es una fría celda de hierro cerrado y metal oxidado, pesadilla
no hay nada más allá de este momento,
como un corredor de la muerte
no habrá mañana, ni después, ni luego
solamente, ausencia y, eso que dicen los ateológos

la oscuridad,
la oscuridad y el silencio eternos

no nos hablamos, para no darle alas al miedo
para no acelerar más el coche de James Dean
para no ver otra vez,
que a Rick y a Ilsa siempre les quedará lo de siempre
para no escuchar que Peter finalmente creció y se fue

y los niños se quedaron solos

Ya no más (Desen-Canto I)

otra vez ha ocurrido

me quedo una vez más
acompañado tan sólo
de tu ausencia,
de tus pequeños restos de adn (insuficientes
para una reconstrucción eficaz
de lo ocurrido la noche anterior),
de un pequeño algo que me recuerda a tu perfume
de la huella en mi almohada,
de tu fantasma vagando por los pasillos sonriéndome,
y de algo que me recuerda a tu voz, creo que es el sonido
que hace la cafetera

visto así, no parece que esté TAN SOLO
(pero como ya he dicho,
resulta insuficiente…)

así que me recreo, nuevamente
con los viejos tópicos
o con mis palabras
que crearán bosques encantados
        que me lleven a un palacio secreto
        donde tú estés, que construirán puentes imaginarios
        para atravesar el abismo, que es la ciudad
        cuando tú no estás por sus calles
o con mis músicas,
mis viejas películas,
haciendo cosas buenas,
o tal vez malas
refugiándome de nuevo, en mi profunda, abandonada
mina de minerales preciosos y extraños,
        cavaré y cavaré, hasta encontrarte a ti
        o un pedazo de diamante, no sé
        que será primero
la caza de una bestia salvaje
el derrocamiento final de un sanguinario rey vampiro
que aterra una tierra desolada y olvidada

no sé,
cualquier excusa es buena
mientras espero en la estación
mientras espero que tu tren vuelva

Aislas

He añadido una nueva serie de fotografías. Se llama “Aislas”. Es un total de doce fotografías con una suerte de hilo conductor que, tras darle algunas vueltas, he visto que yace debajo de la piel de todas ellas. Puedes visitarlas en la sección Fotografía, o pinchando directamente aquí.

 

Ella subía, relajada, por las escaleras de incendio de aquel gigantesco edificio. De vez en cuando, se detenía, mirando hacia abajo, o hacia arriba. O quizás tratando de recordar qué demonios hacía allí. Qué era lo que buscaba. Una nube de recuerdos, de sensaciones vividas le recorrían el espinazo. Una cama con periódicos mil veces hojeados. Cuerpos y desnudos que él habría visto alguna otra vez, en otro sitio. La casa en estado de semiabandono que se veía desde su antigua habitación. Finalmente, tras reunir el valor suficiente, llegó a la azotea. Allí había una puerta que daba al ático del edificio. La abrió, no sin ciertas dudas.

Dentro encontró

un pobre hombre, asustado.