esto puede ser algo…

     Después de comer, estuvimos tirados en la arena de la playa, durmiendo y descansando. Comenzaba a pensar que era lo único que hacíamos: estar toda la noche de juerga, y por la mañana dormir y descansar. Estaba convirtiéndome en la clase de persona que odiaba. Pero qué se le iba a hacer. Cuando estás metido en mitad de un túnel, sólo te queda seguir avanzando hasta el final, hasta que ves la luz. Lo malo es que no sabía si seguiría siendo yo el que saldría realmente por el otro lado.
     Me relajé un rato mirando al mar y a la gente bañándose, jugando a las estúpidas palas y, en el fondo, pasándolo bien. Pese a no saber si seguiría siendo el de siempre al terminar aquel viaje, sí que tenía clara una cosa. No quería ser como ninguno de ellos. Y no por lo que puedan pensar algunas personas, “se cree demasiado bueno para rodearse de gente”. Nunca he llegado a comprender esa extraña idea, ni las causas que lo originan, no me interesa.
     No. En el fondo, era algo mucho más sencillo. No quería ser así porque ya lo probé una vez. Nunca me divirtió jugar a las palas en la playa.

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