Archivos mensuales: agosto 2011

esto puede ser algo…

     Después de comer, estuvimos tirados en la arena de la playa, durmiendo y descansando. Comenzaba a pensar que era lo único que hacíamos: estar toda la noche de juerga, y por la mañana dormir y descansar. Estaba convirtiéndome en la clase de persona que odiaba. Pero qué se le iba a hacer. Cuando estás metido en mitad de un túnel, sólo te queda seguir avanzando hasta el final, hasta que ves la luz. Lo malo es que no sabía si seguiría siendo yo el que saldría realmente por el otro lado.
     Me relajé un rato mirando al mar y a la gente bañándose, jugando a las estúpidas palas y, en el fondo, pasándolo bien. Pese a no saber si seguiría siendo el de siempre al terminar aquel viaje, sí que tenía clara una cosa. No quería ser como ninguno de ellos. Y no por lo que puedan pensar algunas personas, “se cree demasiado bueno para rodearse de gente”. Nunca he llegado a comprender esa extraña idea, ni las causas que lo originan, no me interesa.
     No. En el fondo, era algo mucho más sencillo. No quería ser así porque ya lo probé una vez. Nunca me divirtió jugar a las palas en la playa.

TuCasaEsComala #7 – los compañeros de viaje

puntual como en todas sus citas, acaba de salir del horneado el último número de la revista literaria TuCasaEsComala. enhorabuena a Leticia por seguir sacando este proyecto adelante en nombre de los demás “comalas”.
si queréis más información sobre la revista, colaborar con ella, o pedir algún número atrasado, os recomiendo que acudáis al blog de la revista y os pongáis en contacto con la dirección.
os dejo con mi aportación para este número.

los compañeros de viaje

Yo estuve con Kerouac
y con sus locuras
sus pequeñas debilidades
cotidianas, de sinceridad
sus viajes, y sus amigos
(¡Neal!)
pero me cansé de sus
mareos, sus viajes mentales y sus
inocentes diatribas

anduve por la playa de Marsella
pistola en mano
con Camus
estuve en el calabozo con él
y aprendí a contestar a ciertas preguntas
solamente con respuestas
y también como, en ocasiones
eso puede ser peligroso

descubrí con Bukowski
a callar ciertas cosas
a vomitar otras
a no desvelarme ni a mí mismo
a darle duro, a aguantar los palos
montando a caballos, se hace todo más llevadero

Benja me enseña que hasta
la más dulce de las sonrisas
encierra ángeles que flotan
en vasos de vino de puerto
donde zarpan veleros de versos
muertos, apagados, letales

Paul Auster, estaba leyendo mi libro
que lo había comprado
en la librería, donde
yo mismo estuve en una tarde,
pensando en Paul Auster

Rimbaud, Sarkozy, croissant, Notre-Dame, Damien
Guthrie, Oklahoma, polvo, Steinbeck, depresión
Dylan, araña, camino, espadas, nada

la respuesta mágica

Pongamos por ejemplo el ruido que hacen los hielos

al caer el cálido elixir, el dulce brebaje sobre ellos

un ruido que llama la atención, a los oídos dispuestos a escuchar

igual que los rapsodas de lo cotidiano que pagan a las sucias palabras sacadas de las oscuras esquinas

más olvidadas del diccionario al escribir, para demostrar, para callar, para impresionar.

Pongamos por ejemplo la historia de aquellas veces

que viajé a una ciudad entre montañas, en el sur

buscando sin cesar, mi juventud, mientras sonaba una vieja bandolina

en mi cabeza. Recordando

una historia de amor ya caducada y soñaba con besos que no volvieron

a abrazarme, pero, gracias a Dios, encontré otros labios mejores

y descubrí que los labios que buscaba eran aquellos

más pequeños, hallados en ese pueblo entre montañas. El dulce aroma de la vida

que comienza de repente y al que me entrego sin pensármelo

dos veces, aunque con miedo.

Preguntamos ¿dónde?, ¿hacia dónde?

¿dónde poner el siguiente pie después de éste?

yo no lo sé, dice la gente

entonces, ¿dónde?, ¿dónde?

quisieran que les dijeran dónde podrían hallar

la respuesta a estos enigmas de la contemporaneidad

mas, la respuesta no está escondida, eso bien lo saben muchos

en el fondo de una botella, o de una jeringuilla (también “cánula”)

ni en los árboles, mucho menos en los ríos ni tampoco en las montañas lejanas

y por supuesto, claro que no está en ningún libro, agazapada cual

animal indefenso, temiendo que un fiero león salte y la devore. no

los libros los escriben gentes con las mismas preguntas que se hace la gente

corriente, que no sabía ni por dónde empezar, ni cuándo acabarían, y ahí están

la respuesta creo, esta vez, no se encuentra en el viento, ni en ningún libro

la respuesta comodín, que se viste de arlequín y dibuja esa gran J mágica en el aire

nos la graban a todos y cada uno de nosotros, cuando llegamos aquí, dentro de nosotros mismos.

soldado y poeta

el soldado lucha en el calor de la batalla

destruye
el poeta lucha desde el hielo de las soledades
crea
el guerrero morirá joven
de un disparo que le perfore un riñón
o una espada que le corte la cabeza
el poeta muere a causa de sus consecuencias, cada día
y puede que alguna flecha le atraviese el corazón
o una cuchilla le corte su lengua
el joven soldado que muere, después de destruir
necesita crear cosas y amar
el desesperado poeta que se apaga, después de crear
tiende a destruir todo lo que toca y le rodea
el soldado requiere de la disciplina
si quiere vivir más tiempo
el poeta hace uso del caos
para poder existir, o subsistir
el soldado y el poeta
se mirarán cara a cara
sin comprenderse muy bien
pero los dos dirán las mismas cosas
en distintas lenguas
yo, por suerte, no fui soldado
tampoco seré
poeta

Siempre al margen de aquello a lo que pertenecen

Este es un fragmento de “El libro del desasosiego”, del escritor portugués más importante del siglo XX, Fernando Passoa. Adjunto una canción del grupo “Tahúres Zurdos” y un artículo escrito por Benjamín Prado en los Cuadernos Hispanoamericanos en el que hace un resumen-análisis de su(s) vida(s). Son dos pequeñas lecturas, que no llevarán más de tres minutos. Muy recomendables si sufres de desdoblamiento de la personalidad.

“He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad , siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie, animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.”

Pessoa vuelve a poner los pies en el suelo
por Benjamín Prado
http://benjaminprado.blogspot.com/2011/08/pessoa-en-el-cuaderno.html
 

Tocaré

algo de bukowski II

el genio de la multitud

hay suficiente traición, odio, violencia absurdo en el ser humano
corriente como para abastecer cualquier ejército cualquier día

y los mejores en el asesinato son aquellos que predican en su contra
y los mejores en el odio son aquellos que predican amor
y los mejores en la guerra son aquellos que predican la paz

aquellos que predican sobre dios, necesitan a dios
aquellos que predican la paz no tienen paz
aquellos que predican la paz no tienen amor

cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben
cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros
cuidado con aquellos que detestan la pobreza
u están orgullosos de ella
cuidado con aquellos que alaban rápidamente
pues necesitan una alabanza a cambio
cuidado con aquellos que censuran rápidamente
tienen miedo de lo que no conocen
cuidado con aquellos que necesitan constantemente las multitudes
solos no son nada
cuidado con el hombre corriente, con la mujer corriente
cuidado con su amor, su amor es corriente
busca lo corriente

pero hay genio en su odio
hay suficiente genio en su odio como para matarte
como para matar a cualquiera
al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir cualquier cosa
que difiera de lo de ellos
al no ser capaces de crear arte
no entenderán el arte
considerarán su fracaso como creadores
sólo como un fracaso del mundo
al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es incompleto
y entonces te odiarán
y su odio será perfecto

como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como la cicuta

su mejor arte

Charles Bukowski (Madrigales de la pensión, 1988)

hace justamente un año publiqué una entrada con un poema de Henry Charles Bukowski.
hoy, sentí que tocaba repetir.

una noche de complicaciones

la vida, se torna
a veces
complicada
por pequeñas cosas
que en apariencia
carecían de demasiada
importancia

afeitarse
la
barba
ir con el pelo
arreglado
camiseta dentro
de los pantalones
limpios, sin una sola
mancha

la distancia total
es de trescientos
noventa y
siete
kilómetros
la gasolina cuesta
quince céntimos
más

no se puede
fumar nada
dentro de los bares
adiós a las monólogos
solitarios
frente a una
caña de cerveza
compra la bebida
solamente
de 8 am
a
10 pm

ella tiene novio
               (eso en verdad
               no es
               el problema)

paga los impuestos
               seguramente
               cuanto más ganes
               más pagues
               (aunque no lo tengas)
todas las cosas
fáciles de encontrar
suelen ser
las que menos
me interesan

discos de música
películas
juegos
descatalogados
imposibles
de encontrar
calles cortadas
por visitas
oficiales
o porque sí

plazos de
inscripción
tasas de
inscripción
listas de
inscritos
en las que rara vez
aparece mi nombre

la vida, a veces
sí, se vuelve
un poco
complicada