Archivos mensuales: Julio 2011

Otro sueño

Nos sentábamos en un banco de piedra
en la galería del parque de atracciones
tu pelo era igual de rubio que siempre, desde que te conocía
quizá un poco más negro o rubio
a mi me daba igual
era largo, y tu cara perfecta
y tus caderas delgadas,
lo justo para que el remordimiento
no tuviera espacio entre ellas
siempre te quise, estuvieras como estuvieras
y anduvieras con quien fuera
pero cayeron hojas en el otoño
y mi cerveza se quedó caliente
no obstante
tú supiste echarme hielos y reías y reías
y me abalanzaba contra tu imagen en sueños
una y otra vez
y otra y otra vez, y entonces
te agarré una pierna, y mientras tú me decías algo
me besaste en la boca, sosteniendo en la mano mi mandíbula
te quiero, me dijiste
siempre fue así
y unas gotas resbalaron por tu nariz

un pincel, una paleta o un lienzo
un cuaderno, una copa, un llanto y una risa

yo, solamente quería tenerte en mi canción
y poseerte, tomarte, fuerte
fuerte, fuerte, fuerte
como si mañana
si el mañana siguiera sin existir

Ave cruzando por un paso de cebra

Fíjate bien, porque algunas nubes solamente pasan volando una vez
igual que la ola,
         jamás romperá dos veces de la misma manera contra la playa
un beso,
         jamás será el mismo beso, multiplicado o creado en serie
la primera mirada,
         no se grabará a fuego en nuestra piel por segunda vez
jamás
fíjate en esa paloma gris sucia,
         una más de las miles que habitan la ciudad
         no volverás a ver otra igual
jamás
de la misma manera que
         nunca volveremos a ver la ciudad por primera vez
         y nos recordará, aquellos extraños edificios,
         que construían calles inconexas
         que con el tiempo, se convierten en tu calle, o en mi calle
         como querer atrapar en el aire las sílabas que vuelan de un verso
         que compondrán una estrofa
         en otro poema
         en otra canción
y todo resulta vagamente familiar, no como aquella ciudad de la primera vez
la paloma, pequeño hecho insólito,
         tal vez capricho del juego de la aleatoria naturaleza
espera, mirando a un extremo y al otro de una calle cualquiera
donde el calor de los primeros días de estación seca ha reblandecido el asfalto
y se le pega a sus pequeñas patas, de ave
le cuesta despegarse
y mira de un lado para el otro
para ver si no pasan más coches
o quizás para querer ver siempre las cosas por primera vez
(los animales nunca aprenden, porque
todo es siempre primera vez)
la paloma trata inútilmente de cruzar un paso de cebra
y no se entera de que,
lo que tiene que hacer es echar a volar
y olvidarse de la ciudad, y de las calles

Mis dedos

a veces, pese a que el rehén ha sido debidamente rescatado
y puesto a cubierto en un escondite seguro
las aves marrones sobrevuelan el tejado, y tú las miras desde el ático
formaciones de algodón oscuras se sublevarán desde el mañana
y la playa está lejos, muy lejos
las manzanas que han caído del árbol, no serán ingeridas
irán al cementerio, junto con las flores vivas, y con las manos muertas
mis dedos pretenden cercarte, una vez más, pero no pueden
no te dejas o no se dejan, no se puede, hoy ya no
y comienza a caer el agua, y ensucia el coche
así, la piscina está roja, y un cadáver de pelo rubio yace en ella
dicen que tomó bebidas alcohólicas, pastillas, marihuana lsd,
metanfetaminas, cocaína y puede que algo más, aunque sus restos lo niegan
cayó al agua estando vivo, luego se ahogó y, al salir el sol por el horizonte
no sabíamos si la música había muerto un poco más
o fuimos nosotros los que perdimos interés en ella
mis dedos te quieren tocar
pero mis dedos están atados a mis manos
y a mis brazos
a mi cuerpo
a mi cuello
a mi corazón
a mi cerebro
a mi cabeza
ojalá tuviera alas
y echara a volar con ellas