Aquellos que ya no sueñan

Aquellos, que ya solo caminan entre el día o la noche
que cambiaron las monedas de sus bolsillos
por sentirse como un fuego ardiendo al sol
saltándose el guión, por sentirlo unos instantes

todos los que quieren nadar junto a sirenas
y se ahogan en las costas del amanecer
que se ríen al escuchar el aliento de la muerte
que se burlan al ver las golondrinas volar, tan pequeñas
tan lentas

los que no volvieron jamás su vista para ver la ciudad
distante, llena de plata en su mirada, de granos de arena
los que no sintieron hambre jamás, ni sed ni frío ni sintieron
el terrible sueño que cansa y pudre poco a poco, pero rápido

a aquellos que ya no sueñan, solo duermen
día tras noche y semana tras mes
aquellos cuya conciencia fue arrancada de cuajo
al nacer, que ya no sienten, pero si padecen

aquellos que ya no sueñan, y se burlan de los demás
que siempre estarán de acuerdo consigo mismos
que nunca dudan ante nada, pero sienten miedo a lo desconocido

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