no existe otra manera

nada se escribe sin acento
en las arrugas de mi ceñuda frente
salvo las manchas que me salpican
cuando describo una paranoia
una gota de sudor
un pequeño cansancio
pero
nada más
pero nada más
hoy siento el millón de palomas
que sobrevuelan todos mis tejados
los que veo
y los que tengo al alcance de mis dedos
siento sus plumas,
sus picos clavándose en mi cabeza
siento el calor y los graznidos
que me levantan el vello
y me lo eriza como los malos despertares
de un sueño asfixiante
siento el millón de plumas
rozándome las mejillas de la cara
mientras duermo y tengo sueños asfixiantes
todo queda enjaulado
y castrado en el dormitorio
la guerra
la sangre
el resto de otros fluidos
que no son mas que
semicorcheas que embellecen
el conjunto melódico del aria
de la vida
de mi vida
la pala se hunde en la tierra
a golpe de sudor
y de uno de esos fluidos
se transforma en pan
camisas
y techo
“olvida las historias que de pequeños
nos contaron, pues no existe
otra manera de hacerlo
salvo sudor, y la pala”

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