Más allá

Una gran piedra me impedía salir a la superficie
estaba atrapado en la cámara del flujo de mi propia conciencia
donde las letras surgían, descontroladas, desafiantes y ambiguas.
La dama helada me quiso tocar un poco
con las frías yemas de sus huesudos dedos, y me sonrió en la oscuridad
la nieve quería quedarse, perpetua, en esta extensa llanura
pero mi caballo, asustado, no lo pude retener
y me arrastró hasta las cálidas costas del amanecer.
En el día, las promesas se me sirvieron en forma
de vaso de cristal
con bebida negra
con humo azul, espeso
y estrellas parricidas que volaban
a través de las nubes deshuesadas
con forma de animales de algodón.
Y la muerte seguía sentada en la mecedora
contando, sonriente, desafiante y ambigua.
“¿Quieres hacer un trato conmigo?”
una nueva muesca de triunfo en tu rostro
por cien años
de soledad.
Desiertos secos, donde los hombres
y las mujeres y los niños
son desterrados, a sobrevivir.
Día a día, noche tras noche.
El sexo surgió como alternativa
a parte
como convencimiento de otra salida
o huida hacía aquello que llamaron
el “más allá”, o “further”.
Tus lamentos, con forma de perro
quejándose, siempre quejándose
de mi culpa, de las suyas, de las de él
del viento y del mar y del mundo
y de ella
en general.
Y mi escaso orgullo, recién adquirido
con forma de gata blanca de ochocientos años
acostumbrada a mirar de reojo, sin sonreír
sin querer ser feliz de manera gratuita, altiva
egoísta, engreída y enfermiza.
Los pendientes y el sexo
en fin, marcas personales hacia la tranquilidad
esperanza desgarrada, que se persigue
que se alcanza y después
otro nuevo atardecer
el sol anaranjado como un piloto encendido
será engullido por el mar
rozando con su estela los veleros
las gaviotas dibujarán su silueta contra él.
Aunque no entendamos, aunque sintamos miedo
y estemos solos la mayoría de las veces, y nos enfademos
e ignoremos aquellos que nos acompañaron por los caminos
en los lejanos veranos:
no hay nada que temer, pues la vida no la inventó nadie
sino
la hacemos nosotros, con cada tropiezo.

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