Sobre la fotografía IV – El heroísmo de la visión

Sucede la tendencia de querer fotografiar cosas bellas. Bonitas puestas de sol, paisajes llenos de detalles, sonrisas de gente que consideramos “bonitas” etc. Incluso en el caso contrario, en el de fotografiar algo que no forme parte de los “cánones de belleza” se dice que, al fotografiarlo, se ha embellecido, “esa cosa es tan fea… que me parece bella”.

Así funcionó el fenómeno de la fotografía en sus primeros años, y en cierta manera, perdura hasta hoy en día. Años después de que Henry Fox Talbot presentara su invento del calotipo, un fotógrafo alemán descubrió la manera de retocar esos negativos. La gente comenzó a dejar de tener miedo a la cámara. Miedo a que la cámara les retratara con cierta fealdad. El fotógrafo no es el que elije el instante de la toma, es la propia máquina. Igualmente, hay gente que no suele tener esos problemas, aquellas personas consideradas “fotogénicas”. Personas capaces de escapar al hechizo del instante captado y aparecen siempre “tal y como son” en la imagen final.
Suele ocurrir también el “fenómeno artista”. Esto es, el desencanto que suele producirse al encontrarse con alguna persona de quien solamente tenemos referencias fotográficas, ya sea por revistas, internet, libros o portadas de discos por ejemplo. El personaje en cuestión se nos suele presentar como alguien mucho más bajo, más feo o con menos “aura” que como lo teníamos en mente. La fotografía tiende a captar esas poses, miradas o gestos de las personas que, a menudo en la vida diaria, pasan muy desapercibidos.
Este realismo, esta manera de captar de una manera tan fiel la vida, “liberó” a los pintores de la “carga” de tener que realizar una obra, o una pintura realista. Aunque, si bien es cierto, en los primeros años de la fotografía éstos ya habían comenzado a manifestar sus inquietudes artísticas abstractas, no fue hasta que la fotografía quedó bien asentada cuando empezaron a surgir las vanguardias de principios del siglo XX; el surrealismo, primitivismo, etc.
La fotografía persiguió -tal vez por envidia o siguiendo su curso natural- el camino de su hermana mayor. Surgieron imágenes fotográficas que retrataban una realidad abstracta, modificada. Artistas como Siteglitz, o Weston (y su serie sobre el inodoro) y las formas del cuerpo de la mujer así lo demuestran. La fotografía abarca prácticamente todos los campos posibles. Y, a veces, el mostrarnos puntos de vista de realidades difíciles de ver (ya sea con ángulos casi imposibles o detalles minúsculos que el ojo no es capaz de apreciar), nos sorprende quizás más que una representación fiel a la realidad. Es entonces cuando la fotografía se ganó también la merecedora medalla de corriente artística surrealista.

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