los museos son para albergar cosas

lejanos días de primavera
recuerdan los tiempos que ya se fueron
las personas que nunca regresaron
los pensamientos que emigraron al otro lado
del charco

era todo siempre mejor recordado
que como se vivió
el habitar en el pasado se tornó
trampa mortífera para el salvaje oso
en mitad del bosque de secuoyas gigantes
y así los días pasaban hacia atrás
nunca hacia delante
y cada día era más denso que el anterior
hasta que llegaron a durar más de cinco años

él no puede vivir en días de cinco años
o enloquecerá
los médicos no dijeron nada
extraño caso demasiado arriesgado
para la medicina moderna
pero él siempre en el pasado, en su pasado
dormitando bajo la sombra que proyecta
el anciano árbol de la ciencia
donde los viajes duran una vida eterna
y las cosas a veces por costumbre
salen bien
o por acción de extrañas fuerzas
aleatorias
o malignas
salen mal

lejanos días, primaveras pasadas
que volverán
eterno círculo enviciado que es la vida
que nos hace revivir un año
y otro, y otro más
sensaciones ya caducas
que no debieran existir
y que debieran extinguirse
y ser vistas solamente desde la distancia
de un cristal, de una mampara
en el curioso museo de la soledad de los tiempos pasados

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