Archivos mensuales: diciembre 2010

los sueños

de un tiempo a esta parte
no ando por las calles
no corro por los parques
no bebo en los bares

no hago nada en este mundo
pues porque no estoy
sencillamente

pero sí me aparezco
dicen
en los sueños
mientras duermen
personas, que creía
que no significaba nada para ellos
y me dicen
“he soñado contigo”
o
“me dijo que mientras dormía
apareciste”
y me gusta
y no me gusta

porque yo no soy quién
para que les importe
y me gusta

y yo me siento mal
por no soñar con ellos
a veces
pero mis sueños son un caos
y no merece la pena entrar
ahí
porque yo no doy sueños
yo no doy besos
me los piden

La corista y el jardinero

el cielo estaba gris
el sol tenía puesto el pijama y se escondía
por detrás de las montañas
desde el porche de aquella casa
ellos dos se miraban
silenciosamente, salvo
por el ruido de sus respiraciones
entrecortadas

ella llevaba el vestido azul
y él su traje de campo
ella tenía puestos los pendientes de zafiro
y sus mejillas sonrojadas
él, embadurnado su alma con la tristeza
de las despedidas forzadas
el viento comenzaba a soplar fuerte
anunciando la inminente llegada del frío invierno

las imágenes del verano vivido
bajo aquellos árboles
(ahora despojados de su vestimenta natural)
riendo en el lago
o simplemente,
paseando por los alrededores
las cenas con invitados
siempre había invitados
las habitaciones llenas
ya fueran de amigos
familiares lejanos o cercanos
o visitas oficiales

ella regresaba a la ciudad
tenía apalabradas más de veinte actuaciones
durante todo diciembre
y todo enero

él se quedaría por allí
ocupado en sus tareas;
arreglar el jardín
podar las hojas perennes
cuidar que la humedad no castigue la mansión
soñar cómo la quiso, en silencio
aquel verano
y regar las plantas
y cenar con el guardés y su mujer, la cocinera
los tres solos

Era Monique

Ahí está Monique,
          vistiéndose mientras canta
          envuelta en la luz que entra
su voz huye por la ventana

creo que nos amamos
          tres, cuatro, cinco veces pero las ganas
          después del deseo se marchitan
          como se seca el carmín en la almohada

vi las siluetas que me recordaron
          estrellas que me guiaron en una noche lejana
          quise atrapar su pelo, sus caderas, su olor
          quise, su alma
y cuando el canto del búho me despertó,
                                                            a medianoche

lo único que tenía al lado fue
          su fantasma vagando por la sala

Pero Monique nunca llegó,
          ni llegará, a ser como ella
          siempre atenta a mis deseos
          bailando envuelta en seda y tristeza

me regaló sin yo pedírselo
          su cuerpo impregnado en aceite
          y aquella noche dormimos en la rivera
          despidiéndonos lentamente

los fantasmas nunca existieron
          más allá de los muros de mi cabeza
aquellos dedos que me tocaron
          que envenenaron mi corazón y entereza
ahora paso las noches confundiendo
          a Monique con mis viejas estrellas
abril, dos mil diez

zodiaco molecular de conjunto infinito

crepúsculo del atardecer
canción esperanzadora de futuro prometedor
salvaje, como el cielo
libre, como los caballos que corren por estas tierras
sonido que enturbia la belleza y la simpleza de las cosas
es algo inevitable, aunque el hombre lo intenta
la mujer se dio por vencida hace tiempo, por eso
tiene más sentido de la conciencia
sabe donde está, quién es
el hombre, muchas veces no lo sabe

violines afinados en tono de drama
tambores de madera y botellas de ron vacías
estremece el rugido del león desde lo alto
en la colina
las flores se vencen al baile del viento
y disfrutan con él
y al juntarse, nacerán en la siguiente era
las hijas y los hijos de la primavera

dolor, es una punzada de óxido en la llaga de los dedos

sangre corroída, la mancha negra es un toro
en la pared
gafas de sol por la noche, tremendo acertijo
persianas rotas
el columpio que se balancea, pero no obedece al viento
las plantas llorarán, cuando regresemos

la Luna se vestirá de Júpiter
y Marte y Venus lo harán en las escaleras
con las luces encendidas

el drama terminará con la entrada a escena
de los cómicos
simplemente, cuatro minutos y medio más
de silencio ininterrumpido
y las trompetas harán acto de presencia
no están invitadas
el león se transforma en el escorpión
los peces bailan al son de la charanga
Géminis se descojona desde su trono
y Géminis le replica, que por favor, se calle

los presidentes son los dioses elegidos por el
populacho
la iglesia no es más que un club privado de domingo
las gentes deberíamos ser, a veces, condenadas
a no hablar

a no hablar

los museos son para albergar cosas

lejanos días de primavera
recuerdan los tiempos que ya se fueron
las personas que nunca regresaron
los pensamientos que emigraron al otro lado
del charco

era todo siempre mejor recordado
que como se vivió
el habitar en el pasado se tornó
trampa mortífera para el salvaje oso
en mitad del bosque de secuoyas gigantes
y así los días pasaban hacia atrás
nunca hacia delante
y cada día era más denso que el anterior
hasta que llegaron a durar más de cinco años

él no puede vivir en días de cinco años
o enloquecerá
los médicos no dijeron nada
extraño caso demasiado arriesgado
para la medicina moderna
pero él siempre en el pasado, en su pasado
dormitando bajo la sombra que proyecta
el anciano árbol de la ciencia
donde los viajes duran una vida eterna
y las cosas a veces por costumbre
salen bien
o por acción de extrañas fuerzas
aleatorias
o malignas
salen mal

lejanos días, primaveras pasadas
que volverán
eterno círculo enviciado que es la vida
que nos hace revivir un año
y otro, y otro más
sensaciones ya caducas
que no debieran existir
y que debieran extinguirse
y ser vistas solamente desde la distancia
de un cristal, de una mampara
en el curioso museo de la soledad de los tiempos pasados

El Chayo

Nazario Moreno despertó en la noche,
comenzaron a llover las balas.
Eran los perros de Distrito
que llegaron por la selva de madrugada.
Las mujeres dormían a los niños
y mientras todos los hombres disparaban.

Dicen por toda Michoacana:
el Chayo es gran jefe y señor,
que cuida de todas sus ovejas
con un cayado en la mano, como buen pastor.
Mas el Gobierno Federal lo busca
y ofrece buenos pesos en compensación.

El Chayo tiene muchas tierras
y mujeres siempre alrededor.
Si algún compadre lo falla,
aparece muertecito en un camión.
Pero la gente mucho le quiere
si saben lo que les conviene mejor.

Los perros de Distrito dispararon
y Nazario Moreno González cayó.
Su familia y queridas le lloran
dicen, “no fue buenesito, pero fue el mejor”.
Ahora ya nadie los protege
porque Nazario Moreno el Chayo murió.

Como Arturo “Jefe de Jefes”.
Edgar Valdez Villareal.
“Tony Tormenta” y “El Grande”.
Teodoro García Simental.
Todos con los huesos en la cárcel
o enterrados tras el funeral.

reflejo

nada más inútil
que llevar disfraz sin ser carnaval
y no poder estar a la altura
de las circunstancias
que el mundo entero vea
lo grande y fea
que te queda la careta
o creerte tanto tu personaje de cuento
sin estar metido en el libro
sin estar siquiera abierto

hay que tener cuidado
de no caer en el error
de mirarse tanto
y creerse lo que vemos
sin entender
creer ser lo que no somos
sin vislumbrar
lo que verdaderamente muestra
en el fondo, el reflejo
en el espejo