Archivos mensuales: Agosto 2010

casi nunca vamos a ser los primeros en preguntarnos algo

diálogo final de “La Leyenda del Indomable”

¿Hay alguien en la casa?
¡Eh! ¡viejo amigo! ¿estás en casa esta noche? si puedes dedicarme un minuto… ya es hora de que tú y yo… charlemos un poco.
Sé que soy un mal muchacho: maté a otros hombres en la guerra y, me emborrachaba. Destrocé la propiedad municipal. Sé que nada puedo decir en mi favor, pero has de admitir que durante mucho tiempo me han salido malas cartas en el juego.
Todo da a entender que lo has dispuesto todo de tal modo que yo nunca pueda ganar, por dentro y por fuera. Reglas, reglamentos, jefes. Tú me hiciste como soy, ¿dónde he de encajar yo?
Escucha, viejo amigo, voy a decírtelo. Empecé muy fuerte y muy rápido. Pero estoy cansado, ahora. ¿Cuándo va a terminar esto? ¿Qué tienes previsto para mí? ¿Qué voy a hacer ahora?
Está bien… está bien. De rodillas, implorando…
Sí, lo que imaginaba. Sospecho que también a tí es difícil comprenderte. Un caso difícil. Supongo que habré de encontrar por mí mismo mi camino.

algo intenso

es intenso
y es corto, como un capítulo de dibujos animados
es intenso
y es dañino, como unas cuatro últimas copas de más
es intenso
y es salvaje, como las bestias que vagan por las calles
es intenso
y está oscuro, como cuando se camina por la noche por el campo
es intenso
y es corto, como un destello en los ojos

es efímero, pero no hay que pensar en ello
es bonito, pero no saldrá barato
es hacer una apuesta muy grande cinco a uno, difícil
es gritar contra las paredes
lanzar piedras al viento
salpicar moscas con el agua del estanque

es algo que no sirve pero
¿a estas alturas de la película
nos vamos a preguntar eso?

es estúpido
como el primer amor de los jóvenes
es solitario

y me parece que voy a dejarlo ahora mismo

Menos Uno

Jack se sentía incapaz de ensillar a su caballo para salir afuera, donde pastaba el ganado. Se sentía incapacitado hasta para levantarse de la silla, frente al fuego de la chimenea. Prefería mil veces cabalgar durante todo el día bajo el sol sin una gota de agua. Después de todo, ya lo había hecho otras veces, en el pasado. Pero septiembre estaba cerca y con él se aproximaba la feria de ganado. Estaba muy a gusto tirado en la silla que McBranagh le había regalado. En ella sentía que por fin parte del universo le pertenecía, que se había redimido por completo de su lejano pasado. Era ponerse a pensar en las futuras obligaciones que esta nueva vida noble y formal le guardaba y le empezaban a correr por las sienes gotas de sudor y unos temblores estremecían sus desgastadas manos. A veces tenía que hacer verdaderos esfuerzos para convencerse de que aquello era lo que él realmente quería. Él se autoconvencía de que su nueva vida en Edge Farm City realmente merecería la pena a largo plazo. Sigue leyendo Menos Uno

algo de bukowski

sí sí

cuando Dios creó el amor no hizo un gran favor a casi nadie
cuando Dios creó a los perros no hizo ningún favor a los perros
cuando Dios creó las plantas no fue gran cosa
cuando Dios creó el odio nos brindó algo muy eficaz
cuando Dios me creó a mí me creó a mí
cuando Dios creó al mono estaba dormido
cuando Dios creó a la jirafa estaba borracho
cuando Dios creó los narcóticos estaba ciego
y cuando creó el suicidio estaba de bajón

cuando te creó tumbada en la cama
sabía lo que se hacía
estaba borracho y estaba ciego
y creó las montañas el mar y el fuego
al mismo tiempo

cometió algún que otro error
pero cuando te creó tumbada en la cama
se corrió encima de todo su Bendito Universo

Charles Bukowski (Arder en el agua y ahogarse en el fuego 1972-1973)