cuando las calles echan el cierre

De vuelta a la gran ciudad
aquí las aves no vuelan
viajan a ras del suelo
               o incluso por debajo
los tontos no están en la plaza del pueblo haciendo tonterías
al contrario, están en las partes más altas de la ciudad
el trabajador que madruga no posee tierras para labrar
envejece cada día un poco más
a un ritmo mucho más acelerado
dándole, sin quererlo, el fruto de su trabajo a otro
sentado en un sillón, muchos pisos más arriba

aquí los viejos no cuentan historias o experiencias
deliran en sus mecedoras, abandonados del mundo
somos tantos que casi siempre se está solo
mucho ruido, que a veces se convierte en música
muchas veces la moneda de cambio no es el propio dinero
pocas veces una sonrisa encuentra diana

y encima la bebida es (demasiado) cara
pero por las noches en verano es un alivio
sentir que el viento no choca contra tanta gente
que el viento es libre para cabalgar entre las calles
no topa con peatones torpes, lentos y erráticos
el viento te golpea en el pelo, lo mueve y juega con él
esta noche se dormirá bien
los bares van desalojando sus últimos huéspedes
sombras solitarias en formación de a dos que caminan calle arriba
algún coche se desliza acompañado sólo por el ruido sordo de su motor
parejas de desconocidos hacen el amor empapados en sudor en un primero
esta noche se dormirá muy bien
mañana será otra mañana
bien parecida o bien distinta de la de hoy
algunos irán al trabajo
otros seguirán haciendo el amor
algunos apostarán a los caballos
otros se rendirán de desilusión
algunos cargarán con grandes pesos
otros serán detenidos por posesión
algunos bailarán por la noche
otros se reirán en un salón
yo seguiré sentado, con el viento en la cara
escribiendo sin mucha vida
oyendo, eso seguro, una vieja y buena canción

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